En las estribaciones de la Cordillera Occidental, a 1.800 metros sobre el nivel del mar, crece el Café Cangrejo. Un microclima perfecto: noches frescas que alargan la maduración del fruto y concentran los azúcares que luego se convierten en esa dulzura que a usted le alegra el alma.
Seleccionado a mano, grano por grano. Sin atajos. Sin mezclas de café corriente. Lo que llega a su casa es exactamente lo que el catador certificó con 85 puntos.